Proceso de inspección
Realizar una inspección
Planificar, asignar tareas, recabar pruebas, revisar, finalizar y entregar un informe de inspección.
Planificar y asignar
Selecciona la vivienda, la plantilla, la fecha y el inspector correctos. Confirma la dirección y los datos del cliente, ya que se incluirán en el informe final.
Captura sobre el terreno
Rellena los campos obligatorios, escribe notas claras y adjunta las fotografías al elemento concreto al que se refieren. Solo añade anotaciones a una imagen cuando la marca ayude al revisor a comprender la prueba.
Finalizar y revisar
Rellena los campos obligatorios y espera a que se completen las cargas antes de finalizar. Al finalizar, se genera el informe. Revísalo, realiza las correcciones permitidas y vuelve a generarlo cuando cambie el registro.
Asignación de tareas
Confirma la propiedad, la plantilla, la fecha límite y el inspector antes de la visita. La dirección y los datos del cliente se incorporan al informe final, por lo que cualquier error que se produzca aquí se pondrá de manifiesto ante el cliente, en lugar de quedar oculto internamente.
Cuando el alcance sea ambiguo —por ejemplo, si se incluyen las dependencias o si una zona común entra dentro del alcance—, acláralo en el momento de la asignación. Resolverlo in situ consume el tiempo destinado a la inspección, y resolverlo después implica tener que volver.
Qué hay que comprobar antes de terminar
Al finalizar el proceso se genera el informe, por lo que es el último momento en el que, sin que ello suponga un coste adicional, se puede detectar alguna omisión. Completa los campos obligatorios, comprueba que se hayan subido las fotografías y verifica que los resultados contengan suficiente detalle para que alguien que no haya estado presente pueda actuar en consecuencia.
Espera a que finalicen las subidas antes de dar por finalizada una inspección. El trabajo que se ha registrado pero que aún no se ha sincronizado solo existe en un lugar.
Una vez publicado el informe
Se pueden realizar las correcciones permitidas y volver a generar el informe cuando cambie el registro. Los archivos existentes conservan sus nombres originales hasta que se vuelvan a generar, por lo que conviene comprobar el archivo entregado en lugar de dar por hecho que el cliente ha recibido la versión más reciente.
Cuando una corrección sea significativa, indica qué ha cambiado y por qué. Un informe que difiera sutilmente del que ya tiene el cliente genera precisamente la confusión que los registros de inspección pretenden evitar.
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